Seis pasos claves para congelar de forma correcta la carne

Cuando hablamos de congelar alimentos, automáticamente se nos viene a la cabeza la posibilidad que tenemos para congelar carnes, pues se trata de un alimento con el que podemos optar a esta posibilidad para mantener las cualidades del momento de la compra, pues bien es cierto que, en determinados ocasiones, ya sea para aprovechar jugosas ofertas o por adelantar las compras para evitar precios desorbitados, como pueden ocurrir en fechas tan señaladas como las navideñas (días previos a nochebuena o fin de año), hemos comprado abundantes cantidades de carne y hemos optado por congelarla para su correcta conservación.

Así las cosas, congelar nos permite tener la posibilidad de resolver días en los que, ya sea por el tiempo o por cualquier otra situación, no podemos parar para cocinar todo el tiempo que nos gustaría. Pero, cuando congelamos y descongelamos, tenemos que tener en cuenta que debemos alterar las propiedades de los alimentos lo mínimo posible para evitar cuestiones tan indeseadas como la aparición de bacterias.

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, ¿sabemos realmente congelar y descongelar de forma correcta nuestras carnes? ¿Qué tenemos que tener en cuenta para evitar circunstancias negativas a la hora de este procedimiento que parece tan sencillo a simple vista? Desde Cuerda Larga, proponemos seis consejos clave:

  1. IMPORTANCIA DE LA CARNE FRESCA: Para congelar de forma correcta la carne adquirida, esta debe ser siempre fresca.
  2. CONGELAR LA CARNE LO ANTES POSIBLE: Si sabemos que no vamos a utilizar la carne en un plazo de 48 horas, debemos de congelarla lo antes posible, por lo que es fundamental no esperar, cuando se trate de carne envasada, a la fecha de caducidad, pues el producto se va deteriorando y poco a poco va perdiendo frescura y cualidades.
  3. RETIRAR TROZOS DE GRASA: Es conveniente, cuando vamos a congelar carne, retirar los trozos de grasa visibles, pues se enrancian con gran facilidad.
  4. PORCIONES DE 250 GRAMOS: Es conveniente hacer porciones como máximo de 200 o 250 gramos y debemos envolver muy bien cada porción en una bolsa de congelación y así nos aseguraremos que la congelación sea uniforme.
  5. CARNE COCINADA EN FRÍO: Si vamos a congelar carne cocinada, es clave esperar a que se enfríe antes de meterla en el congelador.
  6. NO CONGELAR POR SEGUNDA VEZ: No se puede volver a congelar carne fresca que ya haya estado congelada. En cambio, si se puede congelar de nuevo la carne descongelada si la misma ha sido cocinada a altas temperaturas de forma previa, pues el calor destruye los gérmenes que causan el deterioro de la carne.

Teniendo en cuenta estos seis importantes pasos, la realidad es que no todas las carnes aguantan lo mismo congeladas. Las carnes magras (filetes de ternera, carnes de pollo, pavo…) aguantan entre 6 y 12 meses, dependiendo del congelador; las carnes más grasas (chuletas de cerdo) de 3 a 6 meses; la carne picada, siempre y cuando estemos seguros de que es muy fresca y está recién picada, entre 2 y 3 meses; y las carnes muy grasas (pancetas, salchichas o chorizos frescos) entre 1 y 2 meses.

DESCONGELAR LA CARNE CORRECTAMENTE

El último paso que debemos tener en cuenta es la descongelación de la carne de forma correcta. Ya sea cruda o cocinada, debe descongelarse lentamente y de forma natural (hay que evitar electrodomésticos como el microondas). Para hacerlo, pasamos la carne del congelador a la nevera (la noche anterior al día que tengamos previsto utilizarla). Aunque es la forma más lenta de hacerlo, es la que mejor conserva los sabores, la textura y cualidades de la carne.

Asimismo, no es recomendable descongelar a temperatura ambiente y, menos aún, en días calurosos o poniendo la carne congelada cerca del radiador. Debido a que la carne descongelada se deteriora más rápidamente que la fresca, debe cocinarse inmediatamente una vez descongelada.

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