Los beneficios de la ternera en la tercera edad

Cuidar la alimentación es fundamental en cualquier etapa de la vida de un ser humano, pero más aún si cabe cuando llegamos a edades avanzadas. En Cuerda Larga somos conscientes de ello, y por eso queremos informar y recordar a nuestros lectores sobre los beneficios de la ternera en la tercera edad.

Así las cosas, una correcta alimentación, protagonizada por la ingesta habitual de verduras y carne de vacuno, es clave en la vida de cualquier persona, aunque aun más si cabe cuando pasamos de los 65 años, pues es una característica que, sin duda, fortalece el sistema inmunitario y ayuda a conseguir un mejor equilibrio nutricional.

Tenemos que ser conscientes de que, cuando llegamos a la tercera edad, nuestros músculos pierden masa y fuerza, algo que poco a poco es más notorio por lo que, si queremos notar lo mínimo posible dicha situación, debemos consumir alimentos con proteínas de alto valor biológico. En este sentido, la carne de vacuno tiene un gran impacto en el mantenimiento de la masa muscular, lo que ayudaría a controlar la pérdida de masa y fuerza muscular.

Aun así, es muy importante llevar una dieta equilibrada que nos aporte aquellas proteínas que nuestro cuerpo ya no produce.

La carne nos aporta vitaminas, como la B12 y minerales como el hierro, fósforo, zinc y potasio. Son los encargados de ayudarnos a no sentirnos tan casados y fatigados, la regulación de la tensión arterial, así como el buen funcionamiento del sistema endocrino. Lo ideal sería entre unos 100-150 gramos un par de días, o tres, por semana, pero siempre debemos tener en cuenta las recomendaciones de personal sanitario ya que cada cuerpo es muy diferente.

CUATRO IMPORTANTES BENEFICIOS DE LA TERNERA EN LA TERCERA EDAD

1. PROTEÍNAS

La alimentación de las personas mayores debe dar más protagonismo si cabe a la presencia de nutrientes. Las proteínas de alto valor biológico de la carne contribuyen, junto con el resto de nutrientes de la dieta, a evitar un riesgo frecuente en la tercera edad: la desnutrición.

Además, las proteínas de la carne contribuyen al mantenimiento de los huesos y los músculos, lo cual permitirá aumentar la posibilidad de incluir en su día a día la práctica de ejercicio moderado, muy importante a medida que nos acercamos a la tercera edad.

2. MÁS AMINOÁCIDOS

La carne está principalmente compuesta por proteínas, apreciadas por su alto valor biológico debido a su alta proporción en aminoácidos esenciales, en comparación con otras proteínas de origen vegetal.

Estos aminoácidos presentes en la carne se encuentran en proporciones equilibradas según las necesidades nutricionales del individuo. Entre ellos encontramos la valina, leucina, isoleucina, fenilalanina, triptófano, treonina, metionina y lisina.

3. MINERALES

La carne aporta minerales como el zinc y el hierro. El zinc es muy importante para mantener la salud cognitiva en la tercera edad, mientras que el hierro contribuye de manera esencial a reducir el cansancio y la fatiga. Además, ambos contribuyen al óptimo funcionamiento del sistema inmunológico.

Además la carne aporta hierro hemo, más fácil de absorber por el organismo que el hierro no hemo de los vegetales. La carne también aporta fósforo, que contribuye al correcto transporte de oxígeno en el cuerpo.

4. FORMATOS VERSÁTILES

Para incluir la carne en dietas para personas mayores, son aconsejables preparaciones que permitan una mejor asimilación del alimento y sean fáciles de masticar.

Por último, cabe destacar que es clave seguir una dieta equilibrada adaptada a los gustos y necesidades de cada persona. La variedad y combinación de los distintos tipos de alimentos son las pautas que han de regir la planificación alimenticia en personas mayores.

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