Seis errores a tener en cuenta al cocinar en el horno

Llegan las Navidades y, con ellas, las continuas y copiosas comidas familiares o de empresas en las que uno de los productos estrellas es siempre la carne, así como su cocinado en el horno para conseguir un mejor y más saludable sabor. Pero, ¿sabe la sociedad usar el horno de forma correcta a la hora de cocinar carne?

El horno se ha convertido en un electrodoméstico fundamental en las cocinas de todas las casas. Pero el uso del horno va más allá de introducir los alimentos en su interior. Hay que tener en cuenta puntos muy importantes, como el tiempo de cocción de la carne, entre otras cosas.

Además de esto, el horno es capaz de conservar la gran mayoría de los nutrientes de los ingredientes que utilicemos, además de darle un sabor tostado espectacular y una textura jugosa. Estas ventajas son muy llamativas, pero sólo si logramos utilizar el horno bien, fijándonos en los tiempos de cocción, en la altura de los platos o en su limpieza, tendremos los resultados esperados. Por eso podemos señalar seis errores comunes a tener en cuenta estas navidades para el buen cocinado de nuestras carnes.

1. OLVIDAR UN PASO CLAVE: PRECALENTAR EL HORNO

Cualquier cosa que introduzcamos en el horno necesita que este se haya precalentado de forma previa, ya sea a un mínimo de la temperatura exigida o a esa propia temperatura. Tenemos que tener en cuenta que el tiempo y la temperatura afectan de manera directa a la textura y al sabor de los alimentos que horneamos y, por ello, el no precalentar el horno cambia ambos factores. La mayoría de recetas requieren que nuestro horno esté ya a cierta temperatura y, si no es así, no conseguiremos los resultados que buscamos.

2. NO TENER EN CUENTA LA TEMPERATURA DE COCCIÓN DE LA CARNE

Un error es pensar que todos los alimentos se pueden cocer a la misma temperatura cuando, en realidad, cada uno tiene su tiempo indicado. El volumen de la carne determina el tiempo necesario para alcanzar la temperatura adecuada para matar las bacterias que causan enfermedades. En este sentido, dependiendo del tipo de carne, necesitarás más o menos temperatura.

  • El pollo requiere precalentar a 200 grados, recordando abrir de vez en cuando para pintar con su propio jugo.
  • La ternera y el cerdo requiere precalentar a 200 grados.
  • El cordero requiere precalentar a 180 grados.

3. LA MALA ELECCIÓN DE LA ALTURA EN EL INTERIOR DEL HORNO

Elegir la altura de la carne que vamos a cocinar supone pensar en el tiempo de cocción y en las necesidades específicas que tenga el plato. Suele ocurrir que ante la duda elegimos siempre una altura media, cuando a veces eso puede ser todo un error. Por ejemplo, en la carne te hará gastar más tiempo de horno, cuando si la pones abajo se hace antes y queda mucho más tierna.

4. EL USO DE RECIPIENTES NO ADECUADOS

Un error común puede ser el uso de cristal o moldes de silicona, pero lo cierto es que la carne no quedará de la misma forma. Además de usar papel de horno, debes saber que los mejores materiales para este electrodoméstico son el aluminio, el acero inoxidable y el metal, pues conducen el calor mejor que cualquier otro material, alcanzando temperaturas más altas y cocinando de manera más rápida los alimentos. También funcionan muy bien los recipientes de piedra, pues es un material resistente e idóneo si queremos una cocción lenta y regular.

Por último, apuesta siempre por fuentes planas para tu horno, pues facilitará que los alimentos se cocinen antes y de manera homogénea. Además, intenta elegir siempre los recipientes de color oscuro, ya que estos absorberán mejor el calor del electrodoméstico.

5. ABRIR LA PUERTA ANTES DE TIEMPO

Puede ser que queramos ver si a nuestra comida le falta mucho tiempo de cocción o si ya está en el punto de dorado que queremos, pero si abres antes de tiempo y dejas entrar el aire puedes arruinar toda la receta con tu carne. Nunca abras el horno hasta llegar al tiempo de cocción que indique la receta. Usa en su lugar la luz que incorporan la mayoría de hornos.

6. OLVIDAR LA LIMPIEZA DEL HORNO TRAS SU USO

Un horno sucio y lleno de grasa es lo que más desanima a la hora de limpiar la cocina, aunque hoy en día hay hornos que tienen una función automática de limpieza que debemos usar tras cada uso. Si no es así, hay que limpiar con los productos adecuados, dejando un tiempo de actuación, y después aclarar bien para que quede limpio y seco. También hay que limpiar la puerta del horno.

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